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Discografía
La Llora, Suite Sinfónica

La Llora, Suite Sinfónica
Luis Ochoa, Compositor
Felipe Izcaray, Director

Conoto con Sarayauta 3:18 min.
La Sambainina 1:57 min.
La Vaca 3:19 min.
El Oso 7:01 min.
La Chispa 5:24min.
San Juan y La Magdalena 2:19min.
El Palito 3:58min


(por encargo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela para el Pueblo de Aragua). Ingeniero: Rafael Rondón, Masterizado: Legato Ingeniería de Sonido. Copiado digital en “Finale”: Prof. Flor Martínez (febrero 2007).

(*) Sarayauta, original de Román Martinez Galindo

Comentarios del Compositor

El ámbito académico asume ocasionalmente la utilización de materiales populares y folklóricos con actitud “rescatista” o “salvadora”, que pretende “elevarlos”, “refinarlos” e inclusive “purificarlos”. Las manifestaciones culturales, como los pueblos mismos, derivan de una dialéctica abierta, vivencial y sin patrones predeterminados que impedirían su evolución y sólo complacerían ambiciones individuales interesadas en dictaminar unilateralmente el curso de la Historia. Se torna más bien en un alto reto para los creadores el poder plasmar en signos musicales siquiera un mínimo de la espontaneidad, genio, fervor, ritualidad y verdad contenidos en hechos inseparables de la existencia humana. Antecedentes sembrados en el acervo musical universal demuestran inequívocamente las posibilidades sinérgicas del buen aprovechamiento de todos los recursos creativos disponibles: Des Prèz, Bach, Bartok, Stravinsky, Ravel, Villalobos, Estévez, Núñez, etc.
Cuando la Orquesta Sinfónica Venezuela, gracias a la chispa motriz de la flautista victoriana y miembro de su directiva, Profesora Lucía Colombo Pastori, me honró con la propuesta de trasladar La Llora a la sonoridad sinfónica, sentí la satisfacción natural de tal empresa pero el peso de un compromiso pocas veces asumido a lo largo de mi carrera artística. Aunque amparado en la gentil asesoría de la Profesora Gisela Pastori, una de las más dedicadas y profundas investigadoras de este tema, debatían dentro de mí la obligación de respetar la manifestación, sin traicionarla demasiado, y la necesidad de liberar mi creatividad,  tomando en cuenta que la recreación musical de esta joya nacional debía lograrse sin varios de sus componentes fundamentales: el canto y sus contenidos poéticos, el baile, la vestimenta, el colorido, la festividad y más allá, el calor, intensidad y magia de una realidad irrepetible fuera de su contexto. Decidí deshacer todas las ideas preconcebidas y dejarme encantar por esta maravillosa música y su carga genética cuya sencillez no renuncia a los riquísimos y ancestrales códigos que atesora. El resultado pretende mantener ciertos fenómenos como repetitividad, simpleza melódica y regularidad rítmico-métrica, como plano base que sustenta otros diversos, más relacionados con colores, texturas y pesos sinfónicos, dirigidos hacia mundos sensoriales en permanente interacción.
La obra resulta de combinar todos los oficios necesarios para su desenlace: transcribir, investigar, adaptar, versionar, arreglar, componer, etc., sin poder siempre precisar cuál o cuáles predominan. Vale acotar que el final de la obra titulado Bendición de Santa Inés no pertenece a la estructura original. Proviene del himno homenaje a esta antigua advocación, nacida en los albores de la fé victoriana.
Algo es irrefutable: triunfa LA LLORA con su leña profana y su fuego sagrado y resucitan en ella almas aborígenes, africanas y europeas, liberadas por la eterna redención de la Patria…Amén!...

Luis Ochoa, Compositor

Nació en Caracas, Venezuela (1959). Luego de iniciar estudios en la Escuela de Música “Federico Villena” y el Conservatorio de Música de Aragua, se gradúa de Profesor Ejecutante de Guitarra con Rómulo Lazarde en la Escuela de Música “Lino Gallardo” de Caracas, obteniendo las máximas calificaciones. De 1989 a 1991 se perfecciona como guitarrista en la Escuela de Música y Arte Dramático de Viena, Austria, bajo la guía de Walter Würdinger. Han sido sus maestros de composición Francisco Rodrigo y Juan Carlos Núñez. Bajo la tutoría de este último maestro, fue Compositor Residente de la Cátedra Latinoamericana de Composición “Antonio Estévez” (1991- 1995). Desde 1998 se ha dedicado especialmente a la actividad creadora y la docencia.
Ha sido invitado como guitarrista, docente, conferencista, compositor y director de orquesta de guitarras a importantes centros musicales en: Austria, España, Portugal, Turquía, Grecia, República Checa, Dominica, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y se ha presentado en las más prestigiosas salas de Venezuela. Además, obras y arreglos de su autoría han sido interpretados en: Reino Unido, Alemania, Italia, República Popular China y Argentina.
Ha recibido 10 premios y reconocimientos como compositor, entre los que destacan: Premio Municipal de Música de Caracas Mejor Obra Sinfónica Larga (1997), Premio Nacional de Composición “Manuel Enrique Pérez Díaz” (1998), Mención Honorífica del Premio Municipal de Música de Caracas Mejor Obra Vocal Pura (2000), Segundo Premio en el I Concurso Internacional de Composición “Xicóatl-Agustín Barrios Mangoré” (Salzburgo, Austria, 2002), Segundo Premio en el I Concurso Internacional de Composición “Homenaje a Miguel Sánchez Claget” (Montevideo, Uruguay, 2004), Orden Bolivariana Ciudad de Maracay en su Primera Clase (2004), Honor al Mérito Cultural de la Secretaría de Cultura del Estado Aragua (2006) y designado Bien de Interés Patrimonial Nacional como Creador Individual, por el Gobierno Bolivariano de Venezuela (2007).
Cuenta con publicaciones en Canadá (Doberman-Yppan Editions), Uruguay (Editorial “Xendor”) y Venezuela (Universidad Central de Venezuela y Fundación “Vicente Emilio Sojo”).
Obras recientes: Oratorio Aragua Libertaria,  (2007, por encargo de PDVSA - Centro de Arte La Estancia), Mamburwik para 11 instrumentistas (2008, por encargo del Ensamble Siglo XX de Austria, en la persona de su director Peter Burwick), Fantasía Afro-venezolana para flauta, viola y arpa (2009, por encargo del Grupo de Cámara “Bellas Artes” de Caracas), Dos Piezas Populares Venezolanas, arregladas para tenor y pianoforte (2009, por encargo del tenor venezolano Idwer Álvarez), Fantasía Evocativa (2009, dedicada a la Orquesta Sinfónica de Venezuela en sus 80 años) y 19 de Abril de 1810, ópera en 3 actos (2009 - 2010, por encargo de la Compañía Nacional de Música del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, en la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia).
Se desempeña como profesor de guitarra y análisis en el Conservatorio de Música de Aragua desde 1984 y fue director-fundador de la Orquesta Nacional de Guitarras de Venezuela desde 1997 hasta 2008. Es considerado uno de los compositores más prolíficos y significativos de su generación.
Es Ingeniero Agrónomo egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1982.

La Llora y sus orígenes

Profesora Gisela Pastori

La Llora es el nombre que recibe una suite de danzas pantomímicas propias del Estado Aragua. Su área de dispersión se circunscribe a la ciudad de La Victoria y sus alrededores y su fecha en el calendario folklórico de Venezuela es el 2 de noviembre “Día de todos los Difuntos”, también llamado “Día de los Muertos”. En cuanto a su clasificación en el campo de la danza folklórica, la especialista argentina radicada en nuestro país Isabel Aretz, en su Manual de Folklore, sostiene que La Llora es la única representación de danzas de parejas en conjunto que se conoce en el país. “…En esta danza la pareja, hombre y mujer, realizan determinadas figuras con independencia pero sincronizadas, de acuerdo con el canto de los propios bailadores. La misma se verifica alrededor de un árbol y de los músicos acompañantes, forma típicamente indígena; pero la danza en sí es de formación criolla…”
 Esta especialista incluye en La Llora una danza con el nombre de Aguacerito de Dios, información que obtuvo a raíz de la observación realizada por el folklorólogo Miguel Cardona en La Victoria en 1952. Andando el tiempo, las evidencias encontradas al respecto apuntan que se trataba de un golpe o un joropo, como lo vemos en la cita del poeta aragüeño Rodríguez Argüello en uno de sus estudios citados en este trabajo, cuyo texto parece indicar que el tal Aguacerito formaba parte de la letra de La Sambainina y en el testimonio del músico victoriano Don Luís Rodríguez, quien afirmó que se trataba de un golpe de La Llora; pero muy a su pesar no logró recordarlo porque tenía mucho tiempo sin tocarlo.
En relación con el origen de La Llora se conocen varias versiones; pero la que cuenta con más seguidores es la que sostiene que esta festividad popular es el resultado de la transformación en el tiempo de una ceremonia de carácter funerario propia del antiguo pueblo de indios que los conquistadores bautizaron con el nombre de Nuestra Señora de La Victoria del Valle de Aragua. Sin embargo, algunos especialistas en la materia han desestimado la influencia indígena en dicho baile por considerarla casi inexistente; y otros ni siguiera la mencionan. Para ser más precisa, uno de los más reconocidos estudiosos del folklore venezolano y promotor del Baile de La Llora, el maestro Luis Felipe Ramón y Rivera, en una de sus obras más importantes dedicada a la difusión de la música folklórica de nuestro país, afirmó que desde 1942 la vieja idea de vincularla con las costumbres indígenas dejó de tener vigencia. Por su parte, el poeta Miguel Ángel Álvarez, primer Cronista Oficial de La Victoria, asomó la posibilidad de que el baile victoriano podría haber surgido de una imitación burlesca creada por la gente del pueblo inspirada en los suntuosos bailes de salón introducidos en etapas sucesivas por los europeos en nuestro país, como la polca, la cuadrilla y el vals, cuyas secuencias y figuras conocían y tal vez admiraban.
Contaba el mencionado cronista, que cuando se realizaban los bailes de la alta sociedad victoriana, la gente del común se agolpaba delante de las ventanas de los espaciosos salones siguiendo una vieja costumbre muy extendida conocida con el nombre de “ir de barra”, cuya práctica consistía en asistir de mirón a una fiesta con derecho a disfrutar de lo que en ella se comía y se bebía, con lo cual, de alguna manera, la barra participaba del festín. De tanto observar a las elegantes parejas, un día cualquiera decidieron los mirones bailar puertas afuera e imitar los refinados movimientos; y así, como en una suerte de “burlar burlando”, comenzó a gestarse una especie de parodia dancística que a lo largo de un lento proceso se convirtió en la manifestación popular más representativa de La Victoria y sus alrededores.
Con respecto a los motivos para llorar en grupo, cabe recordar que nuestros naturales no sólo realizaban lloras para rendir culto a los muertos sino también en otros actos ceremoniales, como por ejemplo durante los eclipses, “cuando las mujeres lloraban la próxima retirada y ausencia fatal de la luna en medio de un gran estrépito de armas, tambores y gritería colectiva”.
La diversidad de criterios en torno al probable origen del Baile de La Llora, algunos de mucha credibilidad y otros mal sustentados, ha provocado no pocas y lamentables confusiones que sólo pueden corregirse mediante la búsqueda cuidadosa de datos veraces que permitan aclarar, hasta donde sea posible, las dudas existentes. Lo que sí se puede decir con certeza es que hoy en día es una manifestación criolla que reúne armónicamente los elementos básicos de nuestro mestizaje, cuyos rasgos debieron camuflarse de acuerdo a la ocasión para poder conservar, pese a los numerosos obstáculos, la esencia que cada uno luchaba por mantener en el tiempo, hasta que ensamblados todos en un conjunto de danzas sucesivas de parejas independientes enhebradas por un mismo hilo conductor, encontró un lugar seguro en este rincón del Valle de Aragua, del cual es ahora, para orgullo de sus habitantes, su máxima representación.

Felipe Izcaray, Director

Director de Orquesta nacido en Carora, el 24 de abril de 1950. El Maestro Felipe Izcaray es Director Titular de la Orquesta Sinfónica del Estado Nueva Esparta en la Isla de Margarita, Venezuela. Además, es el Director Honorario y Fundador de la Orquesta Sinfónica de Salta, Argentina, al frente de la cual desarrolló una importante y reconocida actividad entre los años 2001 y 2006 dentro y fuera de la provincia, llevando a la orquesta a ser reconocida en corto tiempo como la “Mejor Orquesta Argentina de 2004”, galardón otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la República Argentina. Entre el 2007 y 2009 se ha desempeñado como Comisionado y Coordinador General del Gobierno para el Desarrollo de la Red Provincial de Orquestas Juveniles e Infantiles de Salta, además de ser director invitado frecuente de orquestas de diversos países.
Su gestión al frente de la Sinfónica de Salta fue determinante para atraer consagrados artistas de fama mundial, como es el caso de la célebre pianista Martha Argerich, quien actuó como solista en tres oportunidades. Igualmente, destacados artistas de la talla de Gabriela Montero, Alexis Cárdenas, Pía Sebastiani, Alberto Lysy, Virginie Robilliard, Tanja Becker-Bender, Eduardo Falú, Dino Saluzzi, Manuel Rego, Pablo Márquez, al afamado charanguista Jaime Torres y el cuarteto vocal Opus Cuatro, entre otros, ofrecieron memorables conciertos bajo su batuta, actuación altamente elogiada por la claridad del gesto, la precisión rítmica, su refinada sensibilidad y el alto profesionalismo que lo caracteriza. Un hecho importante de la gestión del Mtro. Izcaray fue la diversidad de obras altamente exigentes, muchas de ellas presentadas por primera vez al público de Salta´y donde tuvo un espacio muy importante la música Latinoamericana, en especial la Argentina, allanando a la vez el terreno para la exigencia que requieren los estrenos mundiales de obras especialmente comisionadas para la agrupación salteña.
El éxito de la orquesta junto a su director se vio reflejado en sus conciertos regulares , así como en sus presentaciones en el interior y en otras provincias del país; destacándose su presencia en el concierto a casa llena en el Teatro Colón de Buenos Aires en el año 2002 cuando este famoso coloso de las Artes les abrió sus puertas, recibiendo ambos la calificación “Cinco Estrellas” por parte de la crítica especializada. Igualmente se destacó su participación en la XI Semana Musical Llao Llao de Bariloche, transmitida por Film & Arts para toda Latinoamérica durante varios años, y su presencia en el Primer Festival Internacional de Ushuaia, donde la Sinfónica de Salta fue la orquesta residente del evento.
El Mtro. Felipe Izcaray tiene un Doctorado en Dirección de Orquesta, título otorgado por la prestigiosa Universidad de Madison-Wisconsin de los Estados Unidos, donde cursó también una Maestría en Dirección Coral y una Licenciatura en Educación Musical. Posee una vasta experiencia docente dentro del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, un movimiento galardonado y reconocido mundialmente que recibe la frecuente visita al podio de Maestros de la talla de Simon Rattle y Claudio Abbado, entre otros. Fue director de la Escuela de Música José Lorenzo Llamozas de Caracas, profesor en la Escuela de Artes de la Universidad Central y en el reconocido Colegio Emil Friedman de Caracas. Realizó durante varios años estudios en dirección de orquesta y análisis con el Maestro venezolano Antonio Estévez, Premio Nacional de Música, además de un curso en Dirección de Orquesta con el legendario Maestro Franco Ferrara en la Academia Santa Cecilia de Roma, Italia.
Desde 1987 a 1991 fue Director Asociado de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Entre el 92 y el 95 tuvo a su cargo la Dirección Musical de la Orquesta Sinfónica de La Crosse en Estados Unidos, y se desempeñó como Director en Residencia y Profesor en las Cátedras de Dirección y Orquestación en la New World School of the Arts de Miami, Florida. En el 95 tuvo el privilegio de dirigir la gira a París, Francia, de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y en 1998 la gira a Portugal con la Orquesta Sinfónica Venezuela.
Antes de radicarse en Salta, fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida y Asesor Musical para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. En el año 2001, viviendo ya en esta ciudad, recibió la distinción por parte de la autoridades europeas de Juventudes Musicales para conducir el Coro Mundial de Jóvenes, agrupación internacional conformada por cantantes de 30 países, en su gira de conciertos por las principales ciudades de Venezuela y del sur de los Estados Unidos. Con una experiencia de más de 30 años en ballet, ópera, zarzuela, obras contemporáneas y grandes obras sinfónicas, lo convierten en uno de los directores mejor preparados y musicalmente uno de los más sólidos y versátiles de América Latina.
“...Dirección impecable....pocas veces se apreció tanta claridad, precisión rítmica y rica gama de matices como la lograda por el director venezolano”...
 Juan Carlos Montero, La Nación, 18/10/03

Autor
Luis Ochoa, Compositor. Felipe Izcaray, Director
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