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Sede Permanente

El Teatro Teresa Carreño, orgullo de Venezuela para el mundo

En medio de un crisol de estancias culturales emerge sobre Caracas el Teatro Teresa Carreño, majestuoso recinto pleno de recursos para satisfacer las más elevadas exigencias del arte escénico mundial.

Su origen se remonta al sueño del insigne músico Pedro Antonio Ríos Reyna, promotor de un proyecto para construir una sala de conciertos que fuese la sede de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. En el ocaso de los años 60, la idea ya había cobrado el suficiente vigor para convertirse en obra.

Transcurría el año 1971 cuando el proyecto de la sala de conciertos se transformó en teatro de usos múltiples, dotado de tal versatilidad que permitiera presentar ópera, ballets, conciertos y otros géneros del espectáculo moderno.

Tomás Lugo, Dietrich Kunckel y Jesús Sandoval realizaron el diseño del complejo arquitectónico y artístico que ganó el concurso convocado en 1970 para la edificación del teatro, el cual estaría enmarcado por un espléndido ambiente natural y urbano: Parque Los Caobos, Jardín Botánico, el antiguo Ateneo de Caracas (actual Universidad Nacional de las Artes), Museo de Ciencias Naturales, Cinemateca Nacional, Galería de Arte Nacional, Museo de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Museo del Teclado, Museo de los Niños, y la estación Bellas Artes del Metro de Caracas.

La estructura lograda es sólo comparada con la Ópera de Sydney, en Australia, y el Barbican Centre, en Inglaterra.

Toda una década de ardua y minuciosa labor de construcción culminó con la creación de un amplio complejo cultural que fue inaugurado el 19 de abril de 1983. El actual Teatro Teresa Carreño está emplazado sobre un terreno de 22 mil 586 metros cuadrados y con 80 mil metros cuadrados de construcción. Su nombre rinde homenaje a la artista internacional Teresa Carreño (1853-1917), quien fuera una de las más destacadas pianistas de su época.

La esmerada programación de los espacios alternos y las riquezas del arte de Jesús Soto, Erling Oloe y Harry Abend, en convivencia con la arquitectura y sus juegos de luces, complementan la flexibilidad operativa del diseño geométrico y acústico de las salas: Ríos Reyna y José Félix Ribas, ubicadas en el corazón del complejo.

De este modo el Teatro Teresa Carreño se yergue hoy como un magnífico centro de atracción turístico-cultural, propicio para la producción y disfrute de espectáculos nacionales e internacionales de alta calidad.

 

La Sala Ríos Reyna

El ambiente más importante y sofisticado del complejo es la sala Ríos Reyna, llamada así en honor del destacado músico venezolano propulsor de la idea inicial del Teatro.

Este espacio, con una capacidad de 2.370 personas, fue concebido como una sala de usos múltiples, con volumen, acústica y capacidad variable para diversos eventos, tales como teatro de prosa, recitales de solistas, música de cámara, conciertos, ópera, operetas, ballet clásico, ballet folklórico y cualquier tipo de espectáculo.

El auditorio presenta 26 zonas dispuestas en diferentes planos irregulares que contribuyen a quebrar las superficies del patio y el balcón. Estos planos ayudan a la difusión del sonido por el espacio. La Sala dispone de un moderno sistema de audio controlado con una cónsola de 56 canales, ubicado en la cabina de sonido. Para ópera y ballet se puede utilizar sonido en vivo. Además, las butacas están diseñadas especialmente para garantizar la calidad del sonido, incluso cuando están vacías. El propósito de estas precauciones ha sido lograr un ambiente completamente controlado desde el punto de vista acústico, donde el público pueda apreciar hasta el "pianissimo" de la orquesta o del solista en escena.

 

La Sala José Félix Ribas

Diseñada especialmente como ambiente para la música de cámara, la Sala José Félix Ribas funge como sede de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela desde febrero de 1976. Presenta una superficie de 507,5 metros cuadrados y un acogedor salón de entrada de 160 metros cuadrados.

La conformación de esta Sala es al estilo de teatro semicircular griego. En ella es posible ajustar la acústica mediante elementos que permiten cambiar el nivel de absorción del espacio. En este caso, se considera el escenario como parte integral del auditorio, el cual posee 347 butacas.

 

Morada y escena de la música, la ópera y el ballet

Cada año, el hechizo del bel canto es redescubierto en el Teatro Teresa Carreño. Luminarias como Monserrat Caballé, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, entre otros solistas e integrantes de elencos descollantes, han hecho correr la voz por el mundo de la calidad de un teatro en Venezuela, capaz de materializar en producciones impecables los ambiciosos espectáculos del arte lírico.

Perfección y riqueza estética han sido los principios cardinales de los espectáculos de ballet y danza en el Teatro Teresa Carreño. Compañías de la talla del Ballet Bolshoi, Washington Ballet, Ballet de Sydney, Ballet del Cáucaso, Harlem Ballet, junto a la compañía residente: el Ballet Teresa Carreño; y figuras como Rudolf Nureyev, Ekaterina Maximota, Alvin Nicolais, Nacho Duato, Maurice Bejart y Julio Bocca, son tan sólo algunos de los reconocidos nombres de compañías y solistas que han transitado por los escenarios del Teatro Teresa Carreño.

Fotos cortesía de la Unidad de Investigación - Teatro Teresa Carreño

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